Rusia ha dado un paso más en su estrategia de control digital bloqueando y limitando el acceso a cientos de aplicaciones, plataformas y sitios web occidentales. La medida, impulsada por el regulador Roskomnadzor, afecta a servicios de mensajería, redes sociales y medios de comunicación internacionales, dejando a millones de usuarios con un acceso cada vez más restringido a Internet global. Ahora, el afectado es WhatsApp.

El objetivo del Kremlin es claro: empujar a la población hacia el uso de Max, una aplicación de mensajería desarrollada por el propio gobierno y monitorizada por los servicios de inteligencia. Ante la resistencia de los ciudadanos a abandonar plataformas populares, las autoridades han optado por una vía más directa: cortar el acceso a las alternativas extranjeras.

Tras bloquear previamente Telegram, ahora WhatsApp se encuentra gravemente afectada. Aunque la aplicación no ha desaparecido por completo, el bloqueo del directorio controlado por Roskomnadzor dificulta enormemente su funcionamiento. La propia compañía ha denunciado el intento de aislamiento de más de 100 millones de usuarios y ha asegurado que seguirá buscando formas de mantener el servicio activo.

Las restricciones también alcanzan a Instagram, Facebook y YouTube, además de a numerosos medios catalogados como “agentes extranjeros”, como BBC, Deutsche Welle o Radio Liberty. En algunos casos, el acceso todavía es posible mediante VPN, aunque las autoridades han calificado ciertas plataformas como “extremistas”, lo que podría anticipar un cierre total inminente.

No es la primera vez que Rusia limita servicios digitales occidentales. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, el acceso a recursos internacionales se ha ido reduciendo progresivamente. Sin embargo, el actual endurecimiento marca un punto de inflexión, acercando al país a un ecosistema digital cada vez más aislado y bajo control estatal.

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