Son muchos los conductores que sienten un pequeño sobresalto al ver encenderse la luz de fallo motor en el cuadro. Es uno de los avisos más temidos, ya que no indica un problema concreto, sino que el sistema detecta una anomalía en el motor o en sus componentes.

Esta luz forma parte del sistema de diagnóstico a bordo (OBD) y puede activarse por causas muy diversas: desde algo tan simple como un cable suelto o una válvula sucia, hasta un fallo grave en el catalizador o la correa de distribución. Por eso, su aparición no debe tomarse a la ligera.
Si la luz se enciende de forma fija, generalmente se puede seguir conduciendo, aunque con precaución, y lo más recomendable es dirigirse al taller lo antes posible. Ignorarla puede provocar daños mayores y mucho más costosos.
Sin embargo, si la luz empieza a parpadear, la situación es crítica. En ese caso, lo más sensato es detener el vehículo cuanto antes y apagar el motor, ya que seguir circulando podría causar una avería grave o incluso dejar el coche inutilizado.

Aunque pueda parecer exagerado, muchos de estos fallos empiezan con una pequeña señal que se agrava rápidamente si se ignora. Por ello, la luz de fallo motor es la última que conviene pasar por alto.
En conclusión, sí, se puede circular un tiempo con la luz encendida, pero hacerlo es una pésima idea. La prevención y una revisión a tiempo pueden evitar averías costosas y situaciones peligrosas.
