Microsoft estaría atravesando uno de los momentos más complicados para su división de hardware. De acuerdo con el periodista Jez Corden, de Windows Central, la compañía pierde alrededor de 150 dólares por cada Xbox Series X|S que vende, incluso después del aumento de precios que entrará en vigor el 1 de agosto de 2026. Aunque la empresa no ha confirmado esta cifra, la información refleja el fuerte impacto que ha tenido el incremento en los costos de fabricación sobre el negocio de las consolas.

El modelo de vender consolas con pérdidas no es nuevo en la industria. Tanto Microsoft como Sony y Nintendo han recurrido durante años a esta estrategia, recuperando la inversión mediante la venta de videojuegos, contenido digital, comisiones de su tienda y servicios como Game Pass. Sin embargo, Microsoft ya reconoció oficialmente que el aumento global en el precio de la memoria RAM y el almacenamiento NAND ha disparado los costos de producción, obligándoles a subir el precio de toda la familia Xbox Series X|S. La compañía incluso explicó que, a diferencia de otros dispositivos electrónicos, las consolas rara vez se venden con ganancias directas.
La situación también estaría condicionando los planes para la próxima generación de Xbox. Según Corden, el proyecto conocido internamente como Project Helix fue concebido como una consola más abierta, con una experiencia cercana a la de un PC y la posibilidad de ejecutar plataformas como Steam. Sin embargo, ese enfoque representa un desafío económico para Microsoft, ya que una parte importante de los usuarios podría comprar sus juegos fuera de la Microsoft Store, reduciendo considerablemente los ingresos que hoy compensan las pérdidas del hardware.

Por ese motivo, el insider considera que un futuro Xbox con un ecosistema abierto tendría que comercializarse a un precio mucho más elevado, posiblemente por encima de los 1.000 dólares, para cubrir sus costos de fabricación sin depender de las ventas de software. Aunque esta cifra es solo una estimación y Microsoft no ha confirmado ni el precio ni las características de Project Helix, el escenario evidencia el difícil equilibrio entre ofrecer un dispositivo competitivo y mantener un modelo de negocio rentable.
Mientras tanto, Xbox continúa apostando por ampliar su presencia más allá del hardware tradicional mediante Game Pass, juegos multiplataforma y dispositivos con Windows. No obstante, el aumento en los costos de los componentes, la evolución del mercado y el cambio en los hábitos de consumo de los jugadores están obligando a Microsoft a replantear su estrategia de consolas. Si las pérdidas por unidad realmente rondan los 150 dólares, la próxima generación podría marcar un cambio radical en la forma en que Xbox diseña, vende y financia sus dispositivos.
